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Situación actual del Yaguareté en
la
Argentina
Arrinconado
en las Yungas de Salta y Jujuy, una porción poco estudiada
del chaco seco y en la selva Misionera, la situación del Yaguareté
en Argentina es complicada, pero aún es posible lograr su
supervivencia.
Los Tigres de las Yungas y del Chaco
Seco podrían
tener aún alguna mínima posibilidad de contacto (no hay estudios
que lo aseguren, sólo datos aislados de ejemplares en esa zona), pero a largo plazo
ya casi podemos decir que es muy difícil, por el avance de la frontera
agropecuaria que lo priva de su hábitat y lo expone a fatales (para
él) encuentros con el hombre. De todos modos, su distribución es
conocida parcialmente en nuestro país, hay zonas en donde su
presencia es conocida y otras en donde no hay datos
suficientes. Frecuentemente nos sorprendemos con algún
avistaje aislado en regiones donde no se lo creía presente (como en
el Parque Nacional Pilcomayo, en Formosa).
Según
Humboldt, a principios del siglo 19 salían anualmente para Europa, sólo del
puerto de Buenos Aires, 2.000 cueros de Yaguareté. La grasa es muy estimada por
el vulgo de diversas partes de América como remedio para muchos males y sobre
todo contra el reuma (Cabrera y Yepes, 1960). Martín Herrán ha citado una
persona que se dirigía a la provincia del Chaco en Febrero de 2.001 en busca de
"grasa de Tigre" para paliar dolores musculares, quien manifestó que está
cada vez más cara debido a que hay menos ejemplares.
En
la Pampa central de Argentina, ya estaba totalmente extinto hacia 1925. Según
Canevari (1), el último ejemplar parece que fue una hembra capturada como
cachorro en la Estancia San Basilio, alrededor de 1903. En esta zona el Jaguar habitaba los grandes y densos pajonales que rodeaban a las
zonas inundadas y cursos de agua, ya que en la misma no hay bosques.
Este mismo
autor refiere lo siguiente: en la Argentina, el "Yaguareté" tenía
otrora una amplia distribución. Por antiguas citas de viajeros, nombres de
localidades y palabras y nombres propios aborígenes, se puede inferir que en el
pasado alcanzaba el río Santa Cruz, según Cabrera en 1780 aún había tigres
en el alto río Santa Cruz. Existen referencias de fines del siglo 19 y de los
primeros años del 20 sobre la presencia de Yaguaretés en Buenos Aires y La
Pampa, hasta las márgenes del río Colorado. A principios del 1900 todavía
habitaban en el norte de la Provincia de Corrientes.
En
Entre Ríos, el último ejemplar fue ultimado en 1950 (o al menos es
el registro más reciente que tenemos), en Espinillo,
y si bien se dijo que había venido en camalotes (plantas
acuáticas) desde el norte del país, nunca se supo si esto fue
realmente así, era un macho de 85 kilos.
En
todo el ámbito de su distribución, el Yaguareté encuentra dos problemas
fundamentales de supervivencia: la modificación de su hábitat (con la
consecuente pérdida de refugios y presas naturales) y la presión de
caza debido a los ataques al ganado doméstico.
En
Misiones, las zonas más afectadas por predación de Jaguares sobre ganado
doméstico o perros son los límites este (zonas rurales de Colonia Andresito y
Caburé-i) y la zona sur (área aeropuerto y chacras vecinas) del Parque
Nacional Iguazú, la zona ganadera de Montecarlo en el centro, y también hay
algunos casos denunciados en la zona de Ruiz de Montoya, cerca del Parque
Provincial Salto Encantado y un poco más al sur, cerca de Jardín América,
éste último caso merece confirmación por ser muy reciente y carecer de
mayores detalles.
En
Salta y Jujuy, los ataques registrados se dan en casi todas las
comunidades aborígenes, que realizan ganadería bajo monte en forma
extensiva, la ausencia de cuidados o vigilancia favorece los ataques
a terneros. Estas zonas podría demarcarse desde el sur-oeste del
Parque Nacional Calilegua hasta la zona de Baritú y todo el sector
intermedio, con casos frecuentes de ejemplares cazados. También en
la zona ubicada entre Orán y Acambuco, sobre las sierras de
Tartagal y las márgenes
del Río Grande de Tarija.
Pero
más allá de conflictos reales o no tanto con animales domésticos,
el Jaguar sigue siendo cazado aunque no se meta con el hombre, por
si acaso, por diversión o por deporte, etc., etc.. Se conocen casos de ejemplares muertos dentro del Parque
Nacional Baritú y la Reserva Provincial de Flora y Fauna Acambuco
(Salta) (6)
y la Reserva Provincial Esmeralda en Misiones, a pesar de
ser áreas protegidas. En Montecarlo, hay varios casos
"reconocidos" en la zona de Yaguaretés ultimados, incluso
uno muy conocido (algunos hablan de hasta 13 Manchados, aunque
confirmados habrían 4) que hasta ahora no han sido penalizados como
establece la legislación vigente.
En esta provincia hay un proyecto de
ley que establecería una compensación para aquellos ganaderos que
sufrieran ataques de Jaguar en su ganado, aunque deberá ser
acompañada de un trabajo conjunto con los ganaderos que permitan
generar mejoras en el manejo de los animales y fundamentalmente
disminuir la cacería de presas del Jaguar y de los mismos Jaguares.
Algo de esto llevó a cabo el biólogo Pablo Perovic en la localidad
de Las Escaleras, en Jujuy a principios de los años '90,
demostrando que el impacto de caza sobre los Yaguaretés fue casi
nulo durante el período que duró la experiencia, aunque señaló
que los pobladores consideran óptimo removerlo de la zona. Sin
embargo, el biólogo considera que este esquema sería mejor
empleado como un programa de “choque”, que debería ser reemplazado
en el
largo tiempo, por un programa que incentive a los ganaderos afectados a buscar soluciones alternativas. (3)
El mismo investigador, estimó que
para las Yungas, la
muerte de Jaguares por la depredación sobre le ganado doméstico
estaría alrededor de 9 individuos por año (1991-1996), pero
también señaló que entre octubre del 2.000 y enero del 2.001
(solamente 4 meses) se cazaron 6 individuos. A
partir de trabajos de campo en la alta Cuenca del Río Bermejo, se
pudo obtener una estimación de la abundancia de jaguares basada en
datos de avistaje, lo que posibilitó hacer inferencias acerca de su
densidad. Para la localidad de Las Escaleras (Jujuy) durante el período
1992-1994 la densidad estimada fue de un individuo por cada 125 km2,
mientras que para el Parque Nacional Calilegua (Jujuy) durante el
período 1995-1997 la densidad estimada fue de un individuo por cada
60 km2. Estos valores tan diferentes, podrían deberse, a
la calidad del ambiente y a la oferta de presas. En Las Escaleras,
zona con gran actividad humana, hay una escasa oferta de presas
silvestres y la principal oferta es el ganado; en el Parque Nacional
Calilegua, donde el estado de conservación es bueno, todos los tamaños
de presas naturales están representados, siendo las principales
ofertas. Extrapolando lo observado, se estima una densidad de un
individuo por cada 140 km2. En
Mayo de 2.003, dos
ejemplares fueron cazados en Yuto, en el límite norte
del Parque Nacional Calilegua, Jujuy, y si bien los cazadores fueron
identificados, no pudieron iniciarse acciones legales debido a que
los restos del Manchado no fueron ubicados, pero al menos hubo una
intención de parte de Parques Nacionales de accionar al respecto
(le corresponde desde la designación del Yaguareté como Monumento
Natural Nacional), lo que ya es un hecho positivo y que debe ser
valorado.
Así
y todo, el Yaguareté está demostrando que posee un nivel de
resistencia impresionante frente a la acción humana. Hecho que se
puede apreciar particularmente en la provincia de Misiones, donde
convive entre miles de personas en una selva que cada día se reduce
y fragmenta. Más allá de su retracción histórica relativamente
rápida, en las últimas décadas (5),
su área de distribución se ha mantenido, y si bien en algunas
zonas donde era habitual ahora es raro, sigue caminando entre los
hombres, en zonas donde no deja de sorprender su presencia.
Asimismo,
todavía existen en Argentina algunos casos -no del todo bien documentados- de ejemplares
muertos por cazadores "deportivos", a pesar de que su caza está
prohibida en todo el territorio nacional y de que ha sido declarado monumento
nacional y provincial en Misiones, Chaco y Salta (no así en Jujuy, Formosa y
Santiago del Estero, las restantes provincias donde aún habita y que deberían
ponerse al día en este aspecto).
Nuestras estimaciones indican que no nos quedan más de 250 Tigres
Criollos en estado silvestre. Son pocos y la situación es difícil, pero hay algunas
esperanzas en manos de los Nuevos Tigreros y en algunos proyectos
interesantes que deben ser mejorados y apoyados, como la Reserva
de Biósfera de las Yungas (en Salta y Jujuy), el Corredor
Verde y la Reserva de Biósfera Yabotí (en Misiones) y el Parque Nacional Copo (en Santiago del
Estero) y alrededores (Chaco y Formosa).
De
nosotros depende que el Gran Manchado siga caminando nuestros montes,
¿que sería de su magia sin el Tigre?
NOTA: Esta página en particular se
modifica y actualiza periódicamente, agregando nuevos datos y
corrigiendo otros según nuevas informaciones que puedan producirse
y fundamentalmente debido a la poca información existente y
disponible sobre el Jaguar en Argentina y al dinamismo que sus
ambientes están sufriendo constantemente. Por lo que, lo que
encuentres hoy escrito aquí, puede no ser exactamente lo mismo que
encuentres mañana.
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