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El Hombre y el Yaguareté se han encontrado desde
tiempos inmemoriales.
Las formas, los lugares, los hechos, las
apreciaciones y las consecuencias han sido, son y serán siempre
únicas en cada caso.
Lamentablemente, cada vez con más frecuencia,
estas historias terminan con la vida del Manchado, por razones muy
diversas. Pero hay encuentros para todos los gustos, desde
trágicos hasta majestuosos.
En los primeros censos poblacionales de Argentina,
había una profesión denominada TIGRERO, que incluía a personas que
cazaban Yaguaretés, por entonces muy numerosos y amenazantes del
hombre y los animales domésticos. Algunos de estos Tigreros aún
pueden contar sus hazañas y los Manchados en su haber, 10, 15,
30... y unos pocos siguen con su actividad en regiones menos
remotas de lo se podría pensar.
Hoy hay una nueva generación de TIGREROS, pero muy
distinta de aquellos, lo buscan para admirarlo y protegerlo, es
que ya no hay tantos como en aquellas épocas, en muchos lugares ya
sólo quedan sus recuerdos y es muy difícil encontrárselo en
nuestros montes, algunos nunca lo han visto y muchos nunca lo
verán en libertad, pero todos hacen algo para que el Manchado siga
caminando en nuestras tierras y en definitiva, comparten con los
Tigreros "de antes" una relación muy especial con EL BICHO.
Son los NUEVOS TIGREROS.
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