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El
Yaguareté (Panthera onca) encuentra en nuestra provincia de Misiones
uno de los lugares con mayor cantidad de áreas protegidas, al menos en los
papeles.
Se lo puede encontrar en el cordón de selva
paranaense que cruza la provincia de norte a sur, desde Iguazú hasta Jardín
América, ya con poblaciones más disminuidas, pasando por Andresito, Urugua-í,
las sierras centrales misioneras, Yabotí y hasta en cercanías de Oberá hay
informaciones que lo mencionan aún presente, aunque deben ser confirmadas, ya fuera
de la zona del Corredor Verde.
Ha sido declarado
Monumento
Natural
Provincial,
brindándole
de
este
modo
un
status
proteccionista
absoluto,
en
los
papeles
claro. La
realidad
muestra
otra
cara
muy
distinta. La
gran
superficie
de
selva
Misionera
que
aún
queda,
si
bien
es
un
mínimo
porcentaje
de
la
extensión original,
sigue
siendo
un
área
de
difícil
control
y
las
áreas
protegidas -a pesar de los grandes esfuerzos de muchos guardaparques- son
objeto
de
caza
furtiva
de
todo
tipo.
Pero sin dudas la principal dificultad se
encuentra en el continuo desmonte del bosque nativo, que lleva a cada vez más
frecuentes encontronazos
del Yaguareté con el hombre, con la consecuencia muchas veces trágica para el
Manchado.
El desmonte se lleva a cabo por empresas
madereras, ganaderos en busca de pasturas para el ganado, por pobladores de
bajos recursos que realizan cultivos de subsistencia y por el creciente
número de personas (familias enteras) denominados popularmente
"intrusos", un problema similar a los "sin tierra" brasileros
y paraguayos, de hecho muchas de estas familias provienen del Brasil.
Es un tema muy complejo este último, ya que
estas personas son muy pobres y toman posesión de tierras fiscales y privadas
causando una gran destrucción y obteniendo apenas para su sustento,
desaprovechando todas las grandes posibilidades que la región podría brindar a
todos sus habitantes, debido principalmente a la falta de planificación. Es uno de los aspectos principales a solucionar si se
quiere que el ambicioso proyecto del Corredor Verde cumpla su espíritu.
Incluso una reserva municipal -Mbotabí- ha sido
desafectada como tal debido a la gran alteración que familias que se asentaron
en su interior causaron, es decir, se perdió una reserva natural. Lo mismo
está ocurriendo en la comunidad Guaraní Guavirá Poty, vecina a la Reserva
Yaguaroundí, están
siendo invadidos por intrusos que talan sus árboles y cazan sus animales, a
pesar de que esas tierras les corresponden por ley.
Los
interesados
en
recibir
noticias
al
respecto
pueden
anotarse
en
la Red
Yaguareté.
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