Cuando Orlando era apenas un cachorro
formaba parte del staff del Circo Tejedor, hasta que a mediados de 1990 la
Dirección de Recursos Naturales Renovables de Mendoza lo decomisó y
determinó que sea alojado en el Zoológico de la capital provincial...
Hoy, Orlando tiene alrededor de 20 años y es
ya un “Tigre Viejo”. A fines de 2010, el Zoológico de Mendoza aceptó la
propuesta de la Red Yaguareté y adhirió al PReMYCA mediante la firma de un
acuerdo. Desde entonces, nuestro Coordinador en Mendoza, Diego Ferrer,
encontró gran predisposición y gente con ganas de mejorar la situación de
Orlando, que estaba con algunas dificultades de salud y con algunos kilos
de más. Así, juntos comenzamos a trabajar orientados en su bienestar.
Pero, ¿porqué no liberarlo en lugar de
mantenerlo encerrado?
La decisión de no liberarlo se apoyó en diversas circunstancias. Al
momento de decomisarlo algunas de las razones fueron:
- No se conocía fehacientemente su origen -donde nació, si fue en
cautiverio, en estado silvestre y de ser así en que región-, por lo que
una liberación sería riesgosa para los ejemplares silvestres -podría
transmitirles enfermedades- y se desconocía sus características genéticas.
- Orlando ya habría vivido casi 10 años entre humanos, lo cual hace que
-entre otras cosas- no les tema y no evite su presencia. Además, tampoco
sabía cazar y no podría alimentarse por sus propios medios.
- No había tenido contacto con ejemplares silvestres, que fácilmente
podrían matarlo en una contienda territorial, tan frecuente en la
naturaleza.
A todas estas razones actualmente se le suma su avanzada edad. En estado
silvestre la mayor longevidad registrada ha sido de 13 años y en
cautiverio, se estima entre 20-25, es decir, Orlando está ya transitando
su vejez…
Y entonces, ¿Qué podemos hacer por él?
El cautiverio priva a los animales silvestres de desplegar toda una serie
de comportamientos propios de su especie que los mantienen saludables, en
buen estado físico y mental. Esto se debe a que no cuentan con la
diversidad de estímulos que su medio ambiente natural les brindan.
Para contrarrestar esta carencia, desarrollamos con Orlando una serie de
tareas que denominamos Enriquecimiento Ambiental, y que consisten en
presentarle estímulos más parecidos a los que encontraría en su medio
natural con el fin de favorecer estas conductas que necesita para su
bienestar.
Algunas de los Enriquecimientos que realizamos con él son:
- Se le construyó una pileta, considerando que al Tigre Criollo le encanta
el agua,
- Se le incorporó vegetación en el habitáculo, colocando en canteros
diversas especies de plantas,
- Se le agrandó el recinto, dentro de las posibilidades estructurales, se
duplicó su tamaño, es decir, tiene el doble de superficie para moverse
ahora, y si bien jamás podría parecerse a su ambiente natural, es un 100%
más de espacio y Orlando lo aprovecha,
- Se le brindaron objetos tales como neumáticos colgando para generarle
novedad y despertar su curiosidad, lo cual ha sucedido exitosamente,
- Se construyó una escalera de troncos para estimularlo a subir y bajar de
la plataforma,
- A todo esto se le agrega que en todos estos sitios novedosos se le
esconde comida y objetos con aromas llamativos, lo cual lo estimula y
obliga a moverse. Ya no se le entrega la comida directamente en un
recipiente, debe trabajar para conseguirla. Esto ayuda además a que haga
ejercicio, algo que no sucedía desde hacía mucho tiempo y que le ha
generado un sobrepeso que buscamos corregir.
Orlando puede pasar desapercibido o convertirse en un embajador de sus
parientes silvestres, que están seriamente amenazados, nosotros optamos
-junto al personal del zoológico de Mendoza- por intentar mejorarle sus
condiciones de vida y aprovechar su presencia para enseñarle a quienes lo
visitan, que necesitamos involucrarnos para que el magnífico Yaguareté no
desaparezca de nuestras tierras. ¿Y vos?
Mirá fotos de Orlando y todo el trabajo que hacemos con él en el Facebook
del PReMYCA:
www.facebook.com/premyca
